Roca rey en huesca

 


El momento más intenso llegó en el quinto toro, un colorado serio que, aunque se movió en los inicios, nunca llegó a entregarse. Roca Rey fue construyendo una faena de exposición y mérito, con muletazos profundos y firmeza en los terrenos de mayor compromiso. En el remate por luquecinas, sufrió una tremenda voltereta, quedando encunado y saliendo con la cara ensangrentada. Pese al golpe, volvió a la cara del toro para culminar la obra, siendo de nuevo volteado en la suerte suprema. Aunque la espada entró al tercer intento, el público pidió con fuerza y obtuvo una oreja.


En su primero, segundo de la tarde, el peruano se encontró con un toro de buena presencia y cuerpo largo que embistió con la cara alta, restando emoción. Lo mejor llegó al natural, buscando siempre alargar la embestida antes de meterse entre los pitones. La estocada baja tras aviso le valió otra oreja.



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