Morante de la Puebla: señorío absoluto
En el cuarto, de viaje corto y poco agradecido, un toro rajado de libro que no se empleó en ningun tercio. era flojo y manso. Volvió a poner el alma en cada cite, citando de frente y con un aplomo que comprometía lo humano. Un natural en el centro del ruedo quedó como la síntesis de su arte. El fallo a espadas le privó de mayor premio, pero la ovación cerrada fue el reconocimiento a una obra de maestro.